Name:
Location: Santiago, Chile

Apasionado degustador y elaborador de Cervezas. Autodidacta, ha tomado cursos no certificados en distintas casas cerveceras y ha hecho práctica tanto en la elaboración cacera como en distintas microcervecerías con técnicas artesanales. Técnico Electromecánico, Estudió el Curso de Panadería Artesanal en IAG, además estudió Derecho en la Universidad de Buenos Aires, desempeñandose en la actualidad como microempresario y emprendedor.

Saturday, December 09, 2006

Secuelas, entrevista a un luchador

S- Buenas tardes

F- Hola

S- Primero que todo, me gustaría saber ¿Por qué te gustaría hablar de esto?

F- Mira, el objeto de poder expresar los sentimientos que uno tiene, van en relación con la forma de vida que tu le quieres dar al país, las aspiraciones que tu quieres darle al país. Un país que olvida su historia, como dice la frase de cliché, esta condenado a repetirla. A lo mejor no evidentemente, pero la podemos ver todos los días en las desigualdades de lo que se da en nuestro país. Un país con muchísimos recursos donde llegan de todos los países de Sudamérica, y que llegan acá llamados a hacer riqueza. Vemos bolivianos, peruanos, argentinos, muchos ecuatorianos. El 40% de los médicos en los consultorios, son ecuatorianos. Esto con el consiguiente daño que les producen a sus países de origen, porque el mismo Ecuador, en este momento tiene un déficit de 12.000 médicos. Lo que está generando una crisis sanitaria tremenda, siendo que acá vienen a trabajar por un sueldo miserable, ya que aquí están ganando entre $600.000 y $700.000. Esto no se condice con el costo de vida, ya que una carrera de esa envergadura, con $700.000 no se paga el costo de estudio. Pero el sistema te lo permite y abusa de eso. Ahora, yo estoy en una condicion diferente a muchos, a pesar de que en esta universidad han llegado alrededor de 25 personas que están en la misma condicion, y me refiero al hecho de ser ex preso político de la dictadura. Esto te marca y lo hace de muchas maneras. Por ejemplo cuando no pude leer unos artículos en clase, los que me tocaron leer por lista y no pude hacerlo. Fue tremendo. Te sientes mal como persona, por tu imagen ante tus compañeros. Digo que fue tremendo, porque no puedes superar fantasmas del pasado. Entonces, esa rabia y esa tranca que tú tienes dentro, la tienes que superar. No sé como, ya que no se me había dado y se me dio aquí en la universidad, y fue parte de la tortura a la que fui sometido cuando estuve detenido.

S- ¿a que edad fue eso?

F- Eso fue a los 18 años. Ya que era más conciente de la situación, porque la primera vez que me torturaron fue para el golpe de Estado, cuando llegaron los militares a mi casa. Nosotros estábamos los seis hermanos, todos menores de edad, junto a mi madre y estuvimos detenidos cuatro o cinco días en mi casa, por militares de la aviación que buscaban a mi padre. Se quedaron allí esperando que llegara. Como no llegó, después se fueron. Pero estuvimos maltratados, a pan y agua, cuatro o cinco días. Y eso me marcó en su momento y tu creces con esa situación, una dictadura como todos ya saben, muy cruel, pero que el temor te hace seguir viviendo. Después de eso, salimos de nuestra casa porque la represión siguió ahí, y fue un peregrinar por muchas casas de vecinos y de familiares, separado de toda la familia. Fue muy fuerte, y con el tiempo tú vas creciendo y te vas integrando a lo que fue la lucha, que se fue organizando de a poco. Para mí fue fundamental un profesor que tuve, el que más encima, era de religión. A ese profesor un día lo vi en televisión como Seremi en Concepción, criticando la represión contra unos estudiantes universitarios. Esas son las paradojas de la vida. En ese momento, en la escuela media, él me recluta prácticamente y organizamos algo. Estaba en segundo, tercero, era el año setenta y algo, e hicimos unas panfletadas.

S- ¿Qué edad tenías cuando fue el golpe?

F- Tenía once o doce años.

S-¿Qué te pasó ahí? ¿Que ocurrió ahí?

F- Bueno, te marca todo, se te cae todo, se te apaga la luz. Es como si te metieran en una caja y se acaba todo.

S- ¿Te torturaron?

F- Cuando, estuvieron los militares en casa. Ellos te apuntaban con el fusil. Te tenían tirado en el suelo, y te ordenaban que no te pares. Para mi, en ese momento no tenía noción de lo que estaba viviendo, quizás ahora un niño sepa más por los medios de comunicación que es eso, pero en ese momento, hace treinta años, tenía otro grado de inocencia. Yo era el del medio, y éramos todos menores de edad. Y, entonces el llanterío era tremendo y te pegaban con el fusil, y te decían: ¡que siéntate, o que no llorí! Entonces tú ves un arma que te está apuntando y que en cualquier momento se dispara. A la casa la destruyen completa. Cuando hoy veo al ejército israelí haciendo tiras las casas de los palestinos, es idéntico a lo que nosotros vivimos en ese momento. A la casa la destruyeron completa, el techo, el piso, las puertas, las camas, los colchones, quemaron todas las pertenencias. Habían hecho una fogata porque quemaron los libros, que era lo más peligroso en ese momento. Nosotros teníamos mucha literatura, ya que mi padre era muy buen lector y era un dirigente político de un nivel bastante importante en la comuna, además de ser dirigente de su partido. Quemaban toda la documentación, además juguetes, ropa. Te quedabas con lo puesto. Quedamos sin nada.

S- ¿En algún momento hicieron alguna seña como mostrando que iban a agredir a tus padres? ¿Para ti teniendo diez años, como fue esa situación?

F- Mira, el militar a cargo, ordenó la separación de mi hermano mayor y de mi madre en distintas habitaciones y les preguntaban donde estaba mi padre. Entonces les pedían direcciones. Después hacían un contra-chequeo, el oficial a cargo consultaba que habían respondido y después nos preguntaban a nosotros: ¿Dónde está tu papá? Y nosotros no sabíamos donde estaba mi papá. Nadie sabía donde estaba mi papá. Decir una dirección era decir una mentira y uno no está acostumbrado a mentir. Además, mi padre siempre nos dijo de chicos: “Ustedes tienen que ser honestos y francos, nunca una mentira”. Entonces cuando tu tienes esa edad viene toda una marca, viene todo un proceso de odio hacia el uniforme, no hacia el hombre. El que tiene uniforme es un maldito. Es una imagen. Te queda como una imagen, y te marca.

S-¿Ellos te decían algo respecto de tu papá?

F- Claro, ellos decían: “A este hombre lo estamos buscando para matarlo, porque él es peligroso, él es un hombre muy peligroso”. Imagínate, que te digan que tu padre es peligroso, siendo que tú has tenido un padre que te ha dado lo mejor. Ahí ya, el llanterío era tremendo, y sabíamos que si lo tomaban lo iban a matar. Mi padre tuvo la suerte, y digo la suerte, porque el nunca fue atrapado por la dictadura. Tuvo que salir a Argentina clandestinamente, y después volvía. Nos traía algo de plata, nos traía muy poco. Nosotros, acá pasábamos dos o tres días sin comer. No comíamos. Éramos flacos. Todos como palos, porque no comíamos. Yo te voy ha contar una anécdota, entre muy simpática y muy cruel, también. Nosotros íbamos a ver a una tía, cuyo marido (Tío Manuel) era Demócrata cristiano. Y él tenía una situación económica bastante buena. Entonces nosotros íbamos a saludar a nuestra tía, y asaltábamos la panera. Le sacábamos todo el pan que tenía en la panera y nos escondíamos los panes, porque el tío era bastante complicado en ese aspecto. Él no te daba alimento. Nosotros éramos hijos de comunista, así que mejor nos teníamos que ir a otro lado.

S- ¿Entonces se rompieron también los lazos familiares?

F- Claro, pero mi tía tenía un corazón muy grande, era muy buena. Entonces ella llenaba la panera con pan. Sabiendo que nosotros le íbamos a sacar el pan. Hasta que desapareció la panera, y nosotros no fuimos más. Porque mi tío se dio cuenta que nosotros le íbamos a sacar el pan, y desapareció la panera. Y era lo único que queríamos nosotros. Después nos ingeniamos para poder comer, tuvimos que ir a los supermercados, a ver si podíamos sacar un arroz para comer. Porque sino, no teníamos para comer. Esa, fue la forma de alimentarnos por mucho tiempo. Fue por años. Eso va marcándote cada vez más. Entonces tú te vas integrando, a todas estas organizaciones, porque se empieza a formar un movimiento de resistencia hacia la dictadura. Los que eran, de diferentes tipos. Y lo haces con todas las energías.

S- Y con todo lo que te ocurrió, porque cuando tenías dieciocho años te ocurrió lo mismo ¿verdad?

F- Sí, ese fue el periodo complicado. Digo complicado, porque en ese momento podrían habernos matado. En esa ocasión nos detienen los carabineros en una manifestación, y con los antecedentes que manejaban, se dan cuenta de que somos hijos de un tipo que no ha sido habido. Entonces nos hacen muchas preguntas respecto a nuestro padre. En ese momento, mi viejo estaba en Chile, pero no vivía con nosotros y estaba organizando la resistencia por su lado. Y nosotros, ya estábamos en grupos casi paramilitares, los cuales eran muy incipientes. En aquella ocasión nos torturaron. Nos hacían simulacro de fusilamiento. Nos hacían leer bandos militares, con el fusil en la sien. Después te hacían el simulacro de fusilamiento.

Lo anterior es solo una parte del testimonio, de un ex preso político chileno, que sufrió los abusos de poder en carne propia y las consecuencias del mal trato.
PARA QUE LA HISTORIA NO SE OLVIDE, SOLO HAY QUE CONTARLA.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home

Estadisticas y contadores web gratis
Oposiciones Masters